lunes, 20 de abril de 2009

Reflexión ecológica

El planeta esta jodido, muy jodido. Temperaturas en alza, animales en peligro de extinción, contaminación, destrucción de ecosistemas, sobreexplotación y demás atrocidades por el estilo. Nosotros somos los responsables.

A lo largo de la historia el ser humano siempre se ha destacado por saber utilizar y aprovechar al máximo los recursos que lo rodean y por poder modificar su entorno para su propia comodidad y supervivencia, de hecho, estas dos cualidades son de las que nos diferencian de los demás animales. Todo estaba muy bien, medido y sin salirse de control, hasta que un evento desencadeno lo que vendría convirtiéndose en el peor enemigo de la naturaleza. Este evento: la Revolución Industrial.

A partir de ahí, el hombre cada vez depende más de la tecnología, necesita más recursos y produce más desechos y contaminación, llegando al punto en el que estamos hoy en día. Ese punto es en el cual ya estamos concientes de que el planeta esta fregado y que es por nuestra culpa, pero también es un punto del cual ya no hay retorno. Ya no se puede parar a esa bestia consumista y contaminadora que se ha convertido la humanidad. El daño ya esta hecho.

Estamos en un punto en donde más que reparar los errores del pasado (lo cual desafortunadamente ya es imposible) necesitamos disminuir el impacto, alargar la vida tal como la conocemos, en otras palabras evitar que todo se valla al queque tan rápido. Pues dos cosas son seguras, primero: nada es eterno, y segundo: la vida en el planeta continuará de una forma o otra, por más que el hombre lastime al planeta en extremo.


Hace unos cuantos meses leí un libro que me pareció muy bueno, y también muy adecuado para estos tiempos que nos toco vivir, pues te hace ver las cosas desde otra perspectiva. Se trata de The world without us del periodista norteamericano Alan Weisman. Lo que el autor plantea en este trabajo es qué pasaría con la tierra y la vida contenida dentro de esta, si de repente la raza humana dejara de existir, así nomás, de un día para otro, ¡puff!, no más humanos.

Muchas cosas pasarían, eso seguro, algunas tomarían más tiempo que otras, pero un montón de eventos tendrían lugar debido a la carencia de seres humanos. Weisman a través del libro va desarrollando cada aspecto de todos esos “legados” que la humanidad le dejaría al planeta.

Habla del efecto que tendrían todos los plásticos y la contaminación ya existentes. ¿Qué seria de las ciudades y todas las construcciones humanas? ¿Cómo reaccionarían todas las plantas nucleares, una vez que sean abandonadas, y que impacto tendrían? Esos son algunos de los temas que trata el libro, que a final de cuentas viene siendo un tipo de recuento de que tanto daño le hemos hecho al planeta y por cuanto tiempo nuestras acciones tendrán repercusiones notables.

A mí en lo personal me hizo llegar a la conclusión de que la opción ecológica más radical que alguien pude tomar, por más fría que sea, seria pegarse un tiro en el momento, así ayudando a que la peor especie del planeta se extinga de una vez por todas y deje a la naturaleza en paz. Bueno, de hecho seria mejor enterrarse vivo, pues así a la vez estarías fertilizando el suelo.

Obviamente esa opción es bastante extrema y poco realista, es algo impensable, ilógico y tonto, pues para el ser humano su existencia y comodidad es más importante que la naturaleza y todo lo demás. Así que más bien, en vez de empezar a matar a todo mundo, tenemos que buscar alternativas, nuevas formas de vivir que no afecten tanto a nuestro planeta, disminuir el impacto, cuidar a nuestra madre tierra, reciclar, yo qué se, pero algo se tiene que hacer, algo nuevo y más radical que todo lo que se ha tratado hasta ahora. Hay que conscientizar a la gente en serio.

También he llegado a pensar que la crisis mundial actual y el grave tambaleo de EUA y el sistema capitalista son una oportunidad. Una nueva chance para empezar de nuevo, cambiar hábitos, hacerle ver a la gente que el viejo sistema de vida no es el adecuado, que hay que dejar las viejas costumbres e inventar algo nuevo, ser responsables y encontrar una forma de convivencia entre humanos y naturaleza. Es momento de crear.

¡Saludos!

3 comentarios:

Davo Valdés dijo...

He leído muy buenos comentarios del libro. Muy buen articulo Daniel es muy importante tu reflexión por que ese es el primer paso para mitigar la ignorancia en que la vivimos. Lo mejor sería como dices que la raza humana, tan deforme y decadente dejará de existir. Apesar de todo lo bello que hemos creado, en mi opinión las atrocidades que hemos cometido contra nuestrs hermanos animales, contra nuestra propia raza son cosas que no tienen perdón.

Es imposible reparar el daño que hemos hecho pero si es posible dejar de matar al planeta y mejorar nuestra calidad de vida y hay muchas acciones diarias que podemos hacer que colaboran para ser mejores personas y contrarestan el calentamiento global, la contaminación y la explotación animal.

¡Saludos!

El Herbo (alias Jerónimo) dijo...

Dani boy, qué chido que te clavaste con el Beneddeti. Yo también he tenido ganas de darme duro con él pero no se deja el muy muerto...
A proposito de tus reflexiones ecológicas, recuerda que el 19 de junio nos reunimos en la Rana para llevar una lista de personas que estén interesadas en ser convocadas a una reunión para una lluvia de ideas sobre qué acciones inmediatas y concisas tomar para hacer más leve nuestro paso por este mundo matraca, tan jodido como sabes.
Ojalá lleves datos de banda que le interese hacer esto, ya como algo serio o como un simple ejercicio de conciencia.
Un abrazo master.
El Herbo

Anónimo dijo...

yo tambien he pensado que debemos extinguirnos!!! esta medio payaso, pero no veo otra forma, tal vez los intelectuales nos salvemos xD